Entendiendo al niño deportista



Parte fundamental de todo deportista es su psicología. Uno de los más laureados entrenadores de patinaje dijo alguna vez que el gran deportista no es el que mejor técnica posee ni el que más aptitudes físicas adquiere, sino que es aquel cuyo carácter la impulsa siempre a ganar.
Cómo tener una mentalidad ganadora? Es algo complicado. La psicología infantil es un campo tan vasto e interesante que aún leyendo tomos y tomos al respecto no tendríamos más que una idea sumaria. Casi tanto como los supuestos expertos de la materia. Así que por las características de esta página analizaremos superficialmente algunos conceptos.



Necesidades del niño


Goce
En toda actividad que realice, lo que el niño busca es complacencia, deleite. Para él, el deporte significa diversión, y su satisfacción personal está representada por el éxito. Por lo tanto, los entrenadores deben crear las condiciones para que cada sesión de entrenamiento incluya experiencias de éxito para cada uno de los niños. Esto es menos difícil de lo que parece: en el grupo seguramente tendremos chicos con dotes físicas superiores, pero encontraremos también en los otros características por las cuales pueden emerger sobre los demás. Debemos tratar de gratificarlos a todos por igual, y no sólo a los que hacen bien los ejercicios. Es más: el consejo es tratar de gratificar un poco más a los que sufren frustraciones con mayor frecuencia. Ojo: experiencia de éxito no quiere decir necesariamente o exclusivamente GANAR CARRERAS; puede ser simplemente que el chico consiga superar un obstáculo, dominar una nueva destreza, o que su equipo gane el partido de fútbol sobre patines al final de la sesión. Será además nuestro deber observar en qué aspectos cada chico puede dar lo mejor de sí, y proporcionarle los estímulos adecuados para que lo haga.

Competitividad
Como es notorio, esta es una característica intrínseca del ser humano. Para el niño, la capacidad de confrontarse con sus símiles es sumamente estimulante y le da la motivación necesaria para ejecutar la actividad deportiva con ahínco. Como ya vimos, la competitividad es importantísima en el desarrollo motriz, pero es menester que el chico tenga una visión a medida de la misma: debemos darle un 50% de posibilidades de éxito, y enseñarle a aceptar la derrota sin crearse problemas ni dramas. Lo mismo dígase del triunfo: como el niño todavía no tiene las mismas perspectivas espacio-temporales que tenemos nosotros, para él una victoria es LA VICTORIA, y no importa que sea en un campeonato nacional o una carrerita provincial. Los entrenadores sin preparación, los dirigentes ignorantes y sobre todo los padres exaltados agigantan esta sensación del chico, creando en él una influencia negativa y un principio de tensión. Por eso debemos darle muchas experiencias de suceso en entrenamiento: para que asimile que sus chances de éxito en competencia serán concretas a medida que vaya progresando, y que la derrota no es más que un medio para aprender de sus errores.

Pertenencia al grupo
Una de las necesidades primarias del ser humano: somos un animal social. Es obvio que debemos establecer y mantener un grupo unido, pero asume una importancia crítica no descuidar a los chicos que se agregan posteriormente a este grupo. El pertenecer a un grupo es la base del juego de equipo: hay que poner en condiciones a cada niño de conseguir el éxito en dependencia de los demás. Por ejemplo, en los circuitos de destreza por equipos, traten de componer el grupo de modo que cada pareja esté más o menos al mismo nivel, y si alguno sobresale, poner en su mismo equipo a los principiantes.

Rendimiento
Cuando el niño nota que hace progresos, buscará continuar mejorando por sí mismo. La performance le da diversión, y es divertido para él tener un buen rendimiento. Por eso será él mismo quien desee perfeccionarse, compararse con los demás, superarse. Imponer ejercicios para obtener mejorías seguramente da resultados inmediatos pero no se obtendrá así el máximo rendimiento. Si el chico no se divierte, no se empeñará en dar lo mejor de sí mismo. Así que no debemos exasperar la componente de rendimiento del niño, sino limitarnos a mantener encendida su motivación.

Juego
Palabra clave. Siendo una de las necesidades imprescindibles de todo mamífero inteligente, el juego es el método esencial y definitivo de aprendizaje. Por medio del juego, el niño enfrenta su realidad (muy diferente a la nuestra) y se apropia de ella, expresando y liberando sensaciones reprimidas que podrían obstaculizar la evolución positiva de su esfera afectiva. Boato tiene una estupenda ilustración del juego: dice que es el papel con el que envolvemos ese “caramelo” compuesto por todas las cosas que el mini-atleta necesita para crecer adecuadamente desde el punto de vista físico-deportivo.